El estrés en las mudanzas

Sabemos que mudarse, es una de las situaciones más estresantes por las que atraviesa una persona a lo largo de su vida. Es además, una experiencia que afecta a toda la familia, implica un desarraigo y un empezar de nuevo; es volver a armar el espacio de convivencia y es también, una adaptación a otro barrio y a nuevos vecinos. Para los más chicos, significa otra escuela, nuevos amigos y la formación de un grupo de pertenencia distinto. Los motivos de una mudanza, son diferentes para cada situación familiar. A pesar de que muchas veces es buscada y anhelada, frecuentemente, genera un alto nivel de estrés; más aún, cuando se da por necesidad u obligación. Las emociones que moviliza el cambio son muchas; por eso, es importante hacer, que el traslado de los efectos personales sea lo más placentero posible. Esto ayudará a permanecer más tranquilos ante los cambios.

Paralelamente, es necesario comprender que la adaptación lleva tiempo, y cambiar de vivienda, es un momento de tensión para todos los miembros de la familia. Una vez concretada la mudanza, es de gran importancia mantener la calma y fomentar el dialogo; darse tiempo para conocer el nuevo espacio y asumirlo como propio. Esto propiciará afrontar la nueva etapa de una manera más saludable potenciando los aspectos positivos del cambio.

Según varios estudios, la mudanza ocupa el tercer puesto en la clasificación de los factores que causan estrés y debilitación, por detrás del duelo y el despido; una mudanza es también…el origen de un trastorno profundo del plan emocional.

No importa si te mudas a otra región, a un pueblo lejano o a la calle de al lado.

Mudarse significa romper con un modo de vida, con hábitos y un entorno que es familiar. A veces, se asocia al miedo de no reencontrar lo que se ha perdido (unos vecinos agradables, un hogar confortable, un entorno …).

Algunos psicoanalistas relacionan el estrés de la mudanza con las separaciones vividas durante la infancia, otros creen que un cambio, lleva siempre a la famosa “ruptura original”, momento en que el niño abandona el vientre materno por lo desconocido.

Por supuesto, si la mudanza es sufrida (traslado forzoso, razones financieras), la experiencia será aún peor, incluso traumática. Aparte de causar una pérdida legítima de referentes, puede generar una pérdida de la autoestima asociada a un sentimiento de fracaso. Con frecuencia, las consecuencias de una mudanza son la ansiedad latente, el estrés o la depresión; decir adiós al antiguo entorno

Para “aceptar” con serenidad el cambio de situación, incluso si ésta ha sido deseada, y beneficiarse de esta nueva vida, es importante decir adiós al hogar, al barrio y a la gente que te ha rodeado y ayudado con el paso de los años.

Para lograr que esta experiencia sea lo menos estresante posible, es importante planificarla bien, tomando decisiones acertadas y teniendo en cuenta las precauciones necesarias a tal fin.

Existen dos tipos de factores que pueden producir estrés:

  • Estímulos Externos: problemas económicos, familiares, exceso de trabajo, temor, pérdida de un ser querido, de un trabajo, una mudanza, etc.
  • Estímulos Internos: pertenecen al dominio psicofísico del individuo, como por ejemplo, un dolor intenso, una enfermedad, sentimientos de inferioridad, problemas sociológicos, entre otros.

Pero si los estímulos fueran para todos iguales, todos estaríamos estresados de la misma forma. ¿Qué marca la diferencia entre una persona y otra? La forma en que cada uno percibe la realidad. Podemos consensuar que hay ciertos hechos o circunstancias que a la mayoría de los humanos de hoy en día nos afectaría en mayor o menor medida a todos por igual, tal el caso de la muerte de un ser querido, un divorcio no deseado, incluso una mudanza. Sin embargo, la forma en que cada uno de nosotros nos pararemos frente o estas situaciones es, sin duda, diferente y esto está directamente vinculado a la forma en que percibimos el mundo que nos rodea, en las construcciones lingüísticas que hacemos a partir de las mismas y la manera en que le otorgamos sentido a las cosas que nos suceden. Se puede decir, que una persona está sometida a una situación de estrés, cuando tiene que enfrentar demandas que sobrepasan sus fuerzas físicas y psíquicas, de manera tal, que percibe dificultades para dar una respuesta efectiva. Esto desencadena una respuesta de estrés, que consiste en un importante aumento de la activación fisiológica y psicológica que, a su vez, la prepara para una intensa actividad motora. Estos mecanismos, ayudan a enfrentar mejor la situación y disponen a la persona para actuar en forma más rápida y vigorosa. Pero, cuando la respuesta de estrés es demasiado frecuente, intensa o duradera, puede tener repercusiones: negativas, con una amplia gama de manifestaciones orgánicas y psicológicas.

El estrés, es un proceso dinámico de interacción entre el sujeto y el medio y por lo tanto cada persona responde de manera diferente a un mismo agente estresante. Un suceso será estresante, en la medida en que una persona lo considere como tal, cualesquiera sean las características objetivas del mismo. Conflictos psíquicos .individuales o diferencias culturales pueden determinar que un hecho, sea neutro para una persona y que para otra desencadene violentas respuestas de estrés.

Los sucesos positivos pueden ser tan estresantes como los sucesos negativos, ya que ambos, suponen cambios que exigen adaptarse a nuevas circunstancias. No obstante, la mayoría de los investigadores, han encontrado que los acontecimientos indeseables o desagradables indican más consecuencias negativas para la salud que los positivos.

 

Fuentes de estrés

 

La mudanza a menudo se vive como una prueba ¿Por qué es tan desestabilizadora? ¿Cómo hay que adaptarse a un nuevo entorno?

Dijimos que para cada individuo, la fuente que provocará la cadena de estrés es muy particular y difiere de una persona a otra, pero podemos consensuar que los siguientes son dominios comunes a la mayoría de los seres humanos:

  • Sucesos vitales intensos y extraordinarios: muerte de un familiar, divorcio, nacimiento de un hijo, enfermedades o accidentes, mudanza, etc.
  • Sucesos diarios de menor intensidad: atascamientos de tránsito, ruidos, discusiones con compañeros o pareja, etc.
  • Situaciones de tensión mantenida: enfermedad prolongada, mal ambiente laboral, disputas conyugales permanentes, dificultades económicas sostenidas, etc.

 

Diferentes tipos de estrés

 

  • Emocional
  • De supervivencia: (por enfermedad orgánica)
  • Por trabajo: por fatiga, sobre- trabajo y/o diversión, poco trabajo, presiones de tiempo.
  • Químico: la comida puede contribuir a experimentar estrés (cafeína, azúcar, chocolate, demasiada sal, deficiencias dietéticas etc.)
  • Por factores medio ambientales: invasión del espacio personal, insuficiente espacio para vivir ó trabajar, ruido, polución, condiciones sucias ó desarregladas.
  • Por tabaco
  • Por factores hormonales.
  • Pubertad
  • Síndrome Premenstrual
  • Post-parto
  • Menopausia
  • Cuando se toman responsabilidades por las acciones de otra persona.
  • Alérgico. La emergencia del estrés está sujeto entonces a los agentes agresores que actúan sobre nosotros, por lo cual, es preciso reconocerlos muy cabalmente y de ahí, la importancia de una clasificación que los incluya en la mayor medida posible.

 

 

¿Cómo usted puede reconocer si se encuentra bajo estrés?

 

Los síntomas pueden ser:

  • Aceleración del ritmo cardíaco
  • Alteraciones del apetito
  • Ansiedad, preocupación
  • Aumento de la sudoración
  • Fríos frecuentes, confusión y dificultad para concentrarse o tomar dediciones
  • Enfermedades como: asma, problemas digestivos
  • Reducción del interés sexual
  • Manos y pies fríos Diversos trastornos sexuales
  • Sentirse fuera de control o abrumado por eventos
  • Sensación de nausea y mariposas en el estómago
  • Dolores en general
  • Cambios de conducta: depresión, frustración, hostilidad, irritabilidad,
  • Respiración rápida. Sensación de fatiga extrema y constante
  • Letárgico
  • Músculos tensos. Cefaleas. Dificultad para dormir
  • Deseos constantes de orinar
  • Dolores de cuello y espalda
  • Ingiere más alcohol ó fuma más
  • Diarrea ó Estreñimiento. Erupciones de la piel. Cambio en hábitos de comida

 

Consejos útiles, para minimizar los efectos de la mudanza:

 

  • Adopta una actitud positiva

Los pensamientos, condicionan nuestra forma de conducirnos frente a la vida y nuestra percepción del mundo. Por ello, es fundamental que adoptes una actitud positiva frente a todas las dificultades que se presentarán en una mudanza. El establecimiento de una actitud mental positiva, te ayudará a resolver los problemas con mayor eficacia, aceptando que existirán.

  • Contar con el tiempo suficiente

Si está en nuestra mano, hay que comenzar con el trabajo unas semanas antes. Todo va a depender de las gestiones a realizar y de la cantidad de pertenencias que haya que trasladar. Lo que hay que evitar, si se puede, es mudarse a prisa y corriendo en el menor tiempo posible.

  • Organizarse

Incluso cuando no seamos aficionados a hacer listas de tareas, en este caso es recomendable hacer una excepción. ¡Que no se muda uno todos los días! Esto tiene dos grandes ventajas:

  • Asegurarse de que no olvidamos algo importante.
  • Ajustar las tareas al tiempo disponible.
  • Deshacerse de lo innecesario

Llegamos al “momento físico” del plan. Hay que ir empaquetando bártulos, pero quizás haya algunos o bastantes que no merezcan la pena llevarse, ya sea porque se trate de objetos inútiles o porque supongan un ancla en el pasado. Hay que ver en este momento, como una transición positiva, dejando atrás lo que no sirve, para dar paso a lo nuevo.

  • Planifica con tiempo el embalaje

Desarmar una casa para armar otra, puede ser una tarea estresante o todo un arte. Para que tu mudanza sea un éxito, la base está en una planificación adecuada. Embala “cuarto por cuarto” y rotula lo que haya en cada caja, es aconsejable numerar las cajas y volcar en una lista el contenido, de ésta manera nadie sabrá los elementos que se encuentran dentro, solo sus dueños, esto mejora la seguridad y el control, ya que sabemos qué número de cajas preparamos y nos resultará muy fácil controlar que estén todas. De este modo, lo correspondiente a cada ambiente de la casa se encontrará agrupado y rotulado. Además, recuerda identificar como “Frágil”, aquellos elementos que corran verdadero riesgo de romperse. Si todo es frágil, nada lo será.

  • Pedir ayuda

Busca colaboradores. Recuerda que en casi ningún aspecto de la vida puedes con todo tú solo. Mudarse, suele ser una situación especial en la cual aquellos que te quieren se ofrecerán a ayudarte. Si no fuera así, anímate a pedir colaboración. Tu familia, podría ayudar con el cuidado de los niños y las mascotas, para que no tengas que estar pendiente de muchas cosas a la vez; los amigos podrán ayudar con el traslado hacia el nuevo hogar y su compañía, hará sin dudas, que tu mudanza sea un momento agradable.

Todo este proceso es mucho más llevadero, cuando se comparte. Cada uno debe involucrarse en la medida de sus posibilidades. En este punto es necesario saber que: “la gratuidad tiene su costo…”

 

  • Despedirse

Mudarse también significa hacer limpieza en tus asuntos y en tu vida. Al empaquetar las cosas, no sólo se clasifican objetos, recuerdos, álbumes de fotos, ropa… Algunos recuerdos florecen y otros se borran. Hay personas, que aprovechan las mudanzas para tirar algunos objetos voluminosos, llevarse sólo lo indispensable y separarse de las cosas prescindidles.

Esto variará, dependiendo de si nos mudamos a la calle de al lado o de si dejamos atrás para siempre, lugares donde no volveremos y personas a las que veremos con mucha menos asiduidad. Necesitamos tiempo para decir adiós; tiempo para recorrer esos lugares por última vez, para hablar con la gente que apreciamos… En definitiva, para construir un hermoso recuerdo. No es tan fácil cuando se ha estado bien en un sitio, se le forma a uno un nudo en la garganta más de una vez.

  • Cuidarse muy bien

Hay tanto que hacer en una mudanza, que, si uno no se propone evitarlo, puede quedar absorbido por el proceso. Stop. Eso de ir de una cosa a otra, hilvanando tareas sin descanso, supone demasiada tensión y desgaste. Calma ante todo; las horas de comer y de dormir han de verse afectadas lo menos posible. Y la dieta, cuanto menos se pueble de comida basura, mucho mejor. Cuestión de salud.

  • Cuidar la convivencia familiar

Tómalo con calma. Especialmente cuando hay niños pequeños y/o mascotas involucrados en todo este lío. Hagamos un enorme hueco a la paciencia. En este punto, es donde notaremos si hemos organizado un buen plan de mudanza; que tiene que ser lo suficientemente flexible, para que permita momentos de ocio y descanso, tanto compartidos como en solitario. … Igual que los adultos, algunos niños y adolescentes pueden sentirse desestabilizados con la idea de mudarse; o por el contrario, viven este cambio como una nueva aventura excitante. Lo mejor es acompañarlos en esta prueba, enseñándoles el nuevo hogar, las tiendas, la escuela, el gimnasio, el cine, etc., es decir, los lugares ineludibles, que permiten a cada uno encontrar su sitio.

No es necesario que en el primer día que habites el nuevo hogar quede todo impecable o perfectamente ordenado. Sentirte cómodo en el nuevo espacio, es parte de un proceso. Por ello, los primeros días, tómate tiempo para disfrutarlo. Camina por el barrio, visita restaurantes y lugares cercanos, pasea por la plaza, investiga supermercados y negocios, preséntate a tus nuevos vecinos.

  • Prepararse para los imprevistos

La súbita pérdida de control, genera una cierta inseguridad, que es uno de los elementos a considerar. Se agrega a lo anterior, el costo económico de todo el proceso, que a veces supera las fuerzas económicas de la familia. Las emociones que moviliza el cambio de hogar son muchas; por ello, procura que el traslado sea lo más placentero posible. Organizarte con tiempo, te ayudará a permanecer más tranquilo ante los cambios. Es tanto lo que hay que organizar, que es muy posible, que haya algo, que no salga según lo previsto. Tenerlo en cuenta, es necesario para no dejarse llevar por los nervios. Después, si es posible, intenta contar con varias alternativas. Hay que “retocar” el plan, sin perder la cabeza.

  • Prepararse para el desorden

Ya es laborioso empaquetar las pertenencias para el día de la mudanza, pero llegar al sitio nuevo y encontrarse todo descolocado, con muebles y cajas llenas de objetos amontonándose por los rincones, también tiene lo suyo.

Al menos, ya está uno en su nueva casa… Toca tomarse con calma la tarea de encontrar un sitio para cada cosa y no agobiarse, si no se hace de un día para otro. Calma de nuevo.

Como podemos ver, si hay algo que predomina, es tomárselo con mucha calma.

En el caso de que nos mudemos gracias a un cambio positivo en nuestra vida, todo lo anterior será mucho más fácil. Si se trata de una circunstancia adversa, es mejor pensar en ello lo menos posible, y una vez pasada la mudanza, “rebuscar lo bueno” conforme uno se va instalando en su nuevo hogar.

  • Ser práctico

Asegúrate de tener a mano las herramientas necesarias. Cuenta con un juego básico de herramientas el día de la mudanza. Te será de suma utilidad y evitará angustiarte por no tener los materiales que necesitas para acondicionar tu nuevo hogar. A la hora de equipar la nueva casa, acomoda primero los muebles y deja para el final la decoración de cada ambiente.

  • Elegir una empresa de mudanzas

Puede ser una decisión que ayude mucho, siempre y cuando se disponga de los medios económicos necesarios. Buscar una empresa de mudanzas suele ser una tarea difícil, debido a la cantidad de variantes que existen en el mercado. Sin embargo, la clave para que tu decisión sea la correcta, está en que puedas realizar, con la debida anticipación, un “estudio de mercado” para evaluar las prestaciones y el presupuesto que se adapte a tu bolsillo. Seguramente, su experiencia en el tema, colaborará para que sus muebles y efectos personales, sean transportados con todos los cuidados necesarios. La rotura o pérdida de los bienes preciados por la familia, puede provocar una situación de gran malestar, que se verá incrementada, por el nerviosismo propio al momento de la mudanza.

Si se contrata los servicios de dicha empresa, deberán asegurarse del envío de cajas o canastos con anticipación, es de gran utilidad, ya que permite ir clasificando los objetos. Podrán proveerle además, el servicio de roperos ambulantes, mediante los cuales, el personal trasladara sus pertenencias de un placard a otro, sin alterar el orden de su contenido.

La desinstalación de los artefactos eléctricos, es otro tema de gran complejidad, para quienes no tienen conocimientos, o bien, carecen de tiempo para poder realizar dicha tarea. El personal de la empresa contratada, tiene que estar capacitado para poder brindarle este servicio adicional, desinstalando e instalando sus luminarias y demás objetos de electricidad en su nuevo domicilio.

La tarea de embalar es un tanto tediosa; es sugerible si careciera de tiempo, o esta tarea le resultara sumamente molesta, consulte a su empresa por el servicio de embalaje. El personal embalador con experiencia, realizara la tarea por usted, evitando así, pasar por este trabajoso momento.

Es importante saber, si los canastos provistos por la empresa, pueden ser retirados días después de la mudanza; esto le dará la tranquilidad de poder desembalar sus pertenencias con tiempo y sin presiones. Las cajas, son un gran reemplazo de los canastos, ya que a diferencia de éstos, se pueden cerrar, protegiendo su contenido para mayor seguridad; son más limpias y de material descartable, y usted, puede disponer de ellas el tiempo que sea necesario ya que no requieren devolución, permitiendo así una mejor adaptación al nuevo espacio.